El miedo es la conciencia de nuestra impotencia ante cualquier cosa
considerada adversa para nosotros.
El
miedo es mayormente algo negativo:
bloquea el funcionamiento correcto de la mente (del pensamiento);
paraliza; confunde.
El
miedo también tiene la extraña facultad de atraernos más hacia el hoyo en lugar
de alejarnos de él. El miedo concentra
nuestra atención en el elemento adverso en lugar de permitirnos encontrar
soluciones para protegernos del mal que puede provocar.
Hollywood
ha presentado este elemento en una forma muy gráfica: cuando “cunde el pánico”, lejos de lograr
vencer la adversidad se crea un ambiente de desorden, un ambiente hostil en el
que unos pasan encima de otros, hay atropellos, gritos, hasta muerte por la
falta de conciencia en cuanto a qué hacer en cierta situación.
Necesitamos
la conciencia (conocimiento, inteligencia, entendimiento) y definitivamente fe
en algo superior.
¿Está
bien tener miedo del mar, de las medusas, del fuego, de la muerte? El miedo es negativo. La conciencia es positiva. Debemos conocer la amenaza que cada una de
estas cosas mencionadas representa para un ser humano. Sólo así podremos vencer el miedo en una
forma correcta. Muchas personas han
muerto ahogadas en el mar, muchos han fallecido por la mordedura de una medusa,
el dolor provocado por quemaduras de tercer grado es muy, muy fuerte, y todos
tenemos que pasar por la muerte.
Tener
miedo no es de ayuda. Ignorar la
realidad tampoco lo es.
Antes
que nada debemos estar dispuestos a afrontar la verdad. Debemos ser veraces y objetivos; llamar cada cosa por su nombre y poner cada
cosa en su lugar, dejando de lado los temores y también la arrogancia, la
fantasía, la negligencia y la debilidad.
Debemos
creer en el conocimiento que tenemos y debemos enfocarnos en la solución del
problema con todos los recursos que estén a nuestro alcance. No debemos dudar, no debemos desistir, no
debemos retroceder, no debemos flaquear ante el miedo de no lograrlo. Lo que será será. Hay cosas que están más allá de nuestras
fuerzas, más allá de nuestra capacidad, más allá de nuestro control, pero no
debemos detenernos ante el miedo, sino sólo ante la convicción de que hemos
cumplido y hecho lo que estaba en nuestro poder hacer.
Cuando
un bombero entra a un edificio en llamas;
cuando un socorrista entra en una caverna o a un barco que se está
hundiendo en busca de personas atrapadas tiene total conciencia de todo aquello
de lo cual debe cuidarse, y va enfocado en encontrar a esas personas y sacarlas
con vida del lugar en el que se encuentran atrapadas. Sabe que tiene el equipo, la condición
física, el conocimiento necesario para cumplir su misión. Da todo lo que tiene y todo lo que puede e
intenta lograr su cometido.
El
miedo limita el potencial; estorba el desempeño correcto; disminuye las
posibilidades de tener éxito y pone en riesgo a todos los involucrados.
Si
hemos de retirarnos, que sea porque hemos concluido que eso es lo mejor y es lo
que debemos hacer, pero no porque
tememos. De la película “El Diario de la
Princesa II” tomamos: “La valentía no es
la ausencia de miedo, sino la conciencia de que hay algo más importante que el
miedo mismo.” Aquí encontramos el miedo percibido como un sentimiento, una
emoción o una sensación que es vencida por la conciencia de la responsabilidad
ante la vida y el amor.
Debemos
enfrentar los temores lejos de
la realidad, con amor, con paciencia, con realismo y con un guía (maestro) que
nos garantice el aprendizaje correcto y completo. El tener conciencia de nuestras limitaciones
nos permite vencer nuestros temores internos (falta de amor propio y
conocimiento de nosotros mismos) y tener conciencia de nuestras capacidades.
Esto nos coloca en donde debemos estar.
Si
tengo conocimiento debo respetar mi conciencia.
Si desconozco y tengo conciencia de la adversidad y de mi incapacidad
para afrontarla, debo retirarme.
¿Cómo
ayudo al niño a vencer su miedo ante la oscuridad o a la piscina honda? No es obligándolo a pasar toda la noche en un
cuarto con puerta cerrada y luces apagadas, ni lanzándolo al agua fría para que
se las arregle él solo. Es estando allí,
abrazándolo en su cama, explicándole que no existe ninguna diferencia entre la
luz y la oscuridad. Todo queda
exactamente igual al apagar la luz, lo único que cambia es mi capacidad para
verlo con mis ojos. Le canto una canción
y dejo una luz suave toda la noche y la puerta abierta hasta que él se sienta
suficientemente seguro para estar tranquilo en su cuarto sin luz y sin
compañía, porque ha entendido la verdad.
De igual forma, me meto con el niño a la piscina y lo sujeto; le enseño a flotar y a sumergirse en el agua
sin respirar. Hasta que él solo descubra la alegría de jugar en el agua y
zambullirse en ella.
Debemos
respetar el diseño natural de
cada persona, especialmente en los niños.
Necesitamos la observación, saber escucharlos, participar de su
sentimiento, comprenderlos, tenerles paciencia y permanecer en la verdad. El amor perfecto vence el miedo. No presionamos, no empujamos, no amenazamos;
ayudamos, enseñamos, convencemos, comprobamos, esperamos y estamos allí.
Existe
el miedo “irracional”, que viene del desconocimiento, de la mala información,
del engaño, de la mentira o de la desprotección. Y existe el miedo “racional” que es, como ya
lo hablamos, la conciencia de nuestra
impotencia ante circunstancias adversas para nosotros.
Ante
el miedo racional debemos buscar el conocimiento y la fe: equiparnos para poder ayudar en todo lo
posible en situaciones negativas, y recurrir siempre al Dios omnipotente (orar)
que tiene el control sobre todas las cosas que suceden.
Ante
el miedo irracional debemos, primero, buscar qué fue lo que lo provocó. Luego, en base a esta primera respuesta,
desechar la información dañina y errónea para colocar la correcta y
verdadera. Después hay que trabajar en
el área práctica, comprobando que la verdad que ha sustituido el error
es fuerte y confiable. Hay que dedicar
tiempo, recursos, atención y todo lo necesario para que el miedo desaparezca y
sea sustituido por una verdad superior.
El
miedo se manifiesta a todo nivel: mente,
emociones, cuerpo, entorno. Todo temor,
por pequeño que sea, causa pérdidas y afecta negativamente. Si es detectado, debe ser tratado y
desechado.
Una
vida sin temores es una vida agradable, libre, plena, prometedora.
Jamás
debemos apagar el miedo con mentiras, imaginaciones, pensamientos positivos o
emociones agradables. El miedo debe ser
tratado con seriedad (no preocupación ni incredulidad) y vencido a través de la
verdad, con conciencia, con fe, con determinación, con amor.
El
conocimiento puede ser impartido a cualquiera que tenga interés en él. Los temores personales deben ser tratados en
forma individual. Hay muchas cosas a
nuestro alcance y a nuestro favor: los 5
sentidos pueden ser involucrados; puede usarse la emoción, la risa, la alegría,
el espacio, lugares, paseos, experiencias, … sabiduría, inteligencia,
diversión, … todo lo que contribuya a plasmar la verdad y a derrotar al
monstruo del temor.
Al
no respetar el temor puede provocarse inseguridad, confusión, dureza,
violencia, hasta locura y muerte. Estas características en una persona pueden
ser indicadores de que en algún momento en su vida fue forzada a ignorar su(s)
temor(es) y obligada a enfrentarse a él(ellos) en una forma inadecuada a su
capacidad propia. Las personas que han
pasado por esto pueden ser cerradas, desconfiadas, resentidas, vengativas, y
hasta peligrosas, así como reacias a reconocer su problema y a buscar o recibir
alguna clase de ayuda. Es importante
tener conciencia de esto para no adentrarnos en un terreno del cual podríamos
salir muy lastimados.
Debemos
cambiar los temores por verdades, conciencia, conocimiento, inteligencia,
sabiduría y fe. (Rom.
1:18-20)
En
la medida en la que dominamos nuestros temores y cualquier área práctica en
nuestras vidas (ciencia, arte, música, deporte, recursos, …) podemos ayudar a
otros. Y en la medida en la que tenemos
conciencia de quiénes somos y dónde estamos podemos abrirnos a recibir, a aprender
de otros y a compartir con otros.
Debemos
desechar el miedo que viene del orgullo, de la competencia, de la falta de
identidad y amor propio, y abrazar la vida:
la verdad acerca del ser humano, de mi prójimo, y de la infinidad de
posibilidades de descubrir cosas diferentes y maravillosas en las personas que
aparecen en mi camino.
¡Descubramos
quiénes somos! ¡Entusiasmémonos con la
idea de decidir quiénes queremos ser!, y ¡vivamos sin temor, y con apertura a
descubrir, sentir, experimentar, aprender y crecer en el camino de la
perfección y la plenitud! ¡Perdamos el miedo y vivamos con responsabilidad y
felicidad!
“Podrá haber veces en que seamos
impotentes para impedir la injusticia, pero nunca debemos
callar nuestra protesta.”
Elie Wiesel
Elie Wiesel
Tú estabas allí
La ilusión se desvaneció
y la verdad me destrozó.
El sueño en pesadilla se tornó
y la alegría en tristeza se convirtió.
Pero tú estabas allí.
Mi corazón quebrantado estaba;
como río las lágrimas por mis mejillas rodaban
Pero tú estabas allí.
Mi alma agonizaba;
mi interior desesperaba.
Pero tú estabas allí.
El amor en ningún lado veía
y todo perdido creía.
Pero tú estabas allí.
La esperanza perdida sentía;
mi fe casi se desvanecía.
Pero tú estabas allí.
Nunca me dejaste;
con tu dulce amor me consolaste.
Tu fe en mí me recordaste
y con tu presencia me levantaste.
Tú estabas allí.
Me fortaleciste,
me guiaste,
me amaste
y me restauraste.
Tú estabas allí.
Hoy río y canto;
hoy vivo sin llanto;
y aunque aún hay dolor
ya no queda ningún temor
porque tú estabas allí.
He comprendido
Que sin ti todo está perdido.
Sin ti el río se vuelve un desierto
y el más profundo sentimiento es incierto.
Sin ti nada deseo
y no encuentro en mí ningún anhelo.
Pero por tu amor hoy el cielo veo
y mi corazón alza el vuelo
en busca del Sol en la inmensidad;
en busca de la felicidad
que sólo en el amor se puede hallar.
Hoy sé que no voy a desmayar
y que voy a brillar
al tu amor y la vida abrazar
y volverte a encontrar.
Porque tú estabas allí.
Recomendaciones:
Libros: “Matando gigantes, sacando espinas” (“Killing giants, pulling thorns”, Charles Swindoll); "Del Temor a la Fe" (M. Carothers); "¿Cómo vencer el miedo y la ansiedad?" Panfleto gratuito a descargar en idioma inglés: https://www.mentalhealth.org.uk/publications/overcome-fear-anxiety
Canciones:
"Oh, Lord, your tenderness" (Bob Fitts)
"A broken spirit" (Marty J. Nystrom)
"That´s what love is for" (Amy Grant)
"Right where you are" (Kenny Marks)
"On my own" (P. Labelle & M. McDonald);
"My heart will go on" (Celine Dion);
"What a feeling" (Irene Cara);
"Love survives" (I. Cara & F. Jackson);
"Just around the riverbend" (Pocahontas);
"A whole new world" (Aladdin)
"One more try" (G. Michael)
"Silent wings" (TinaTurner)
"I will survie" (Gloria Gaynor)
"She´s like the wind" (P. Swayze)
"All I need" (Jack Wagner)
Libros: “Matando gigantes, sacando espinas” (“Killing giants, pulling thorns”, Charles Swindoll); "Del Temor a la Fe" (M. Carothers); "¿Cómo vencer el miedo y la ansiedad?" Panfleto gratuito a descargar en idioma inglés: https://www.mentalhealth.org.uk/publications/overcome-fear-anxiety
Canciones:
"Oh, Lord, your tenderness" (Bob Fitts)
"A broken spirit" (Marty J. Nystrom)
"That´s what love is for" (Amy Grant)
"Right where you are" (Kenny Marks)
"On my own" (P. Labelle & M. McDonald);
"My heart will go on" (Celine Dion);
"What a feeling" (Irene Cara);
"Love survives" (I. Cara & F. Jackson);
"Just around the riverbend" (Pocahontas);
"A whole new world" (Aladdin)
"One more try" (G. Michael)
"Silent wings" (TinaTurner)
"I will survie" (Gloria Gaynor)
"She´s like the wind" (P. Swayze)
"All I need" (Jack Wagner)
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